Star Wars: Episodio VII – El futuro está en buenas manos

Esta reseña originalmente estaba en Rocket Shoot, pero creo que ya no existe eso, así que ahora está por acá.

Se puede hablar de que 2015 presentó al menos dos películas, hablando en términos de cine de Hollywood, que pueden considerarse históricamente relevantes, importantes en cuestión de la historia del cine. La primera de ellas es Mad Max: Fury Road, la segunda es Star Was: Episodio VII: El Despertar de la Fuerza. Mad Max es relevante por su calidad como producto de ficción, su manera de hacer cine de acción, y por las seguras repercusiones que tendrá en el cine de entretenimiento del futuro. Star Wars podría entrar en esta categoría por el simple hecho de ser una película de la saga de La Guerra de las Galaxias, incluso aunque la película fuera mala. Qué bueno es, entonces, que no entra sólo por eso.

Como parte de la saga de Star Wars, episodio VII es, a mi consideración, perfecta. Una de las cosas que menos gustó de las precuelas, al menos a los adultos que crecieron con la trilogía original, es que la visión del universo de esas películas fue muy distinto a la de las primeras. Que, para ellos, ya no era Star Wars. En ese caso, ésta es justo la película que ellos esperaban.

El Despertar de la Fuerza funciona como una remezcla de muchos elementos que pueden encontrarse en la trilogía original. En este sentido, puede decirse que no son demasiado novedosas en su contenido. Aunque esto no signifique nada malo. De hecho, es bastante bueno. Episodio VII funciona como una introducción a una nueva etapa en la saga. Es una apuesta segura. Lo más probable es que los elementos nuevos, antes no vistos, los podamos ver a partir de los siguientes episodios.

Tampoco es como si la narrativa y los personajes fueran simplemente unas copias de lo que se ha hecho anteriormente. Es, como lo señalé, un remix de lo hecho anteriormente por los creadores de la saga. Está exponenciado y mezclado a un nivel que no resulta repetitivo, en su mayoría, pues. Y la película es bastante consciente de esto. Constantemente hacen referencias al universo, y hablan de lo que es posible y no lo es dentro de la lógica de esa galaxia.

Aunque ninguna película de Star Wars pueda decirse que esté mal hecha, aspectos como los diálogos, o la dirección de cámara no pueden señalarse como excelentes. De hecho, algunos son un poco mediocres. En episodio VII no sucede lo mismo. Hay movimientos de cámara, y escenas realmente impresionantes, y la mezcla de efectos por computadora con efectos prácticos produce algo realmente placentero. Esta es una muy buena manera de hablar de la película. Es placentera.

A final de cuentas. Es justo lo que tiene que ser Star Wars. Más que una historia con simbolismos y mensajes profundos, que sí lo tiene, debe de ser una experiencia cinematográfica placentera y entretenida. En este aspecto, pienso yo que Episodio VII es de las mejores películas de la saga. Segunda solamente a Episodio IV, de nuevo, en cuestión de la experiencia de asistir al cine.

Si Episodio VII es realmente una introducción y una probada de lo que viene, puedo decir que estoy contento y emocionado de lo que pueda venir después. Los nuevos actores, introducidos en esta, pero que seguramente serán muy importantes en los episodios que siguen, son personas que me gusta ver en pantalla, interpretando personajes que me intrigan, interesan, y de los que me gustaría saber más. Oscar Isaac sobre todo, pero también John Boyega, Daisy Ridley, y Adam Driver. Si ellos son el futuro de la saga, estoy seguro que está en buenas manos. Además, Rian Johnson está señalado como el director de Episodio VIII, y no he visto nada de él que no me haya gustado.

Aunque seguramente quien sea que esté leyendo esto va a ver Star Wars, sino es que ya la vio, me siento obligado a recomendarla. Por favor, si es que se sienten al menos un poco curiosos de verla, háganlo en el cine. No es porque necesite el dinero, ya ha roto records de venta de boleto, en lo poco que va de su estreno. Es porque, si lo ven en sus casas, o en un celular, o algo así, la experiencia va a ser mucho menos buena. Además, es un verdadero evento cinematográfico, que no sucede muchas veces al año, y seguramente no querrán perderse de la oportunidad de ser parte de la conversación cultural.

Pacto Criminal (Black Mass): Una mala película que se parece a buenas películas

Esta reseña originalmente estaba en Rocket Shoot, pero creo que ya no existe eso, así que ahora está por acá.

Si hay algo que realmente haga que sobresalga Pacto Criminal del resto del cine de gangsters contemporáneo son las actuaciones. La nueva cinta de Scott Cooper, protagonizada por Johnny Depp, es un relato sobre la amistad, el crimen y la lealtad, pero, más que eso, es una recopilación de actores inmensamente talentosos, que hacen de una historia que no es realmente interesante ni novedosa en una experiencia gratificante.

La película cuenta la historia real del criminal James Whitey Bulger, interpretado por Depp en uno de sus roles más interesantes en los últimos años, sus inicios, la construcción de su imperio en el sur de Boston, entre 1975 y 1994, sus excesos fuera de la ley, junto con su eventual caída y derrumbamiento, todo con el apoyo del FBI, de la mano de John Connolly, interpretado por Joel Edgerton, un amigo de la infancia de Bulger integrado al bureau, todo con el pretexto de atrapar a la mafia italiana.

Además de Depp y Edgerton, que aparecen constantemente en la cinta, tenemos a otros actores que tristemente aparecen menos, pero que ofrecen una actuación increíble. Benedict Cumberbatch, de Sherlock; y Kevin Bacon son algunos de estos. Otros menos conocidos, pero que son favoritos de un servidor son Jesse Plemons, de Breaking Bad; Rory Cochrane, de Dazed and Confused, y Adam Scott, de Parks and Recreations. Fuera de esto, no hay mucho más que alabar.

La cinematografía es buena, aunque nada especial; la ambientación parece estar bastante cuidada; pero los diálogos no son memorables, ni novedosos. Además, el uso de la violencia excesiva, es decir las tomas de muerte tras muerte tras muerte pueden llegar a ser cansadas, y no dicen lo suficiente como para justificar el hecho de que estén ahí. La influencia de la obra de Francis Ford Coppola y Martin Scorsese, que ayudaron a definir al cine de mafiosos como lo conocemos hoy en día, es demasiado notable. Aunque tal vez el problema no radique completamente en Pacto Criminal. Tal vez el problema es el cine de gánsteres en general.

El antihéroe como lo conocemos actualmente tiene su origen en los noventa, con Tarantino y Scorsese, principalmente, aunque es posible datarlo de algún tiempo atrás, a la película más famosa de Brian De Palma, Caracortada. Casi todo el cine de criminales después de este punto está enormemente influenciado por las historias de mafiosos graciosos que viven vidas glamorosas de estos autores. El aspecto aspiracionista, de fantasía, de lo ilegal parece que ha sido explotado hasta el cansancio. Tal vez sea momento en que pasemos a algo más, tal vez a un cine menos glorificante de las personas que rompen la ley. Hasta eso, Pacto Criminal es bastante consciente de lo que hace, muestra más las consecuencias reales de lo que implica el crimen organizado. Tal vez es un paso en el camino correcto, pero no lo suficiente para considerarlo realmente distinto.

Pero bueno, al menos las actuaciones y el vestuario son buenos.

La Rosa Púrpura del Cairo: Metatexto en la época de la Gran Depresión

En esta entrada, mi idea es hablar un poco sobre la película de Woody Allen de 1985, La Rosa Purpura del Cairo, bajo la lógica de lo que significó el cine

Woody Allen es fan de cine. Muchas de sus películas están influenciadas por autores, artistas más bien, europeos, como Ingmar Bergman, o Federico Fellini; sin embargo, también es cierto que mucha de su obra está muy inspirada por la cultura, el arte, de Estados Unidos, sobre todo el perteneciente a la primera mitad del siglo XX. La música de Jazz; la literatura de J.D Salinger, y de Faulkner; las obras de teatro de Tennessee Williams; y, la más importante para esta entrada de blog, el cine de la época de oro de Hollywood, son productos culturales que ayudan a dotar de vida a la obra del autor. Allen es un intelectual, después de todo.

La época de oro de Hollywood es considerada entre 1927-1959. La gran depresión fue la época entre 1928 y 1933. No se tiene que ser un genio para pensar que las dos fechas pueden estar relacionadas, al menos hasta cierto punto. El cine de Hollywood, que tendía a ser glamoroso, atractivo, hasta cierto punto fantásticas, en el sentido de que casi nadie hubiera podido experimentar tanta riqueza, que para los norteamericanos en general presentaba un escape de la realidad. Esto es lo que se representa, exactamente, en La Rosa Púrpura del Cairo.

La película de 1985 cuenta la historia de Cecilia, una amante del cine que trabaja como mesera en una cafetería, al mismo tiempo que tiene un esposo que la maltrata, que además no tiene trabajo. Todas las semanas va a su cine local a ver la nueva producción hollywoodense. En un momento de la cinta, Cecilia es despedida de su trabajo, y descubre que su marido la engaña. Lo único que le queda es el cine, entonces.

Cecilia va al cine, al estreno de la nueva película, que también se llama La Rosa Púrpura del Cairo. Cecilia va a verla una y otra vez, hasta el punto en el que un personaje, Tom Baxter, la nota y remarca el hecho de que Cecilia ha visto la cinta cuarenta veces esa semana. Baxter sale de la pantalla y forma una relación con Cecilia. Los productores de la película son alertados del hecho, y van a Nueva Jersey a encontrar al Baxter libre, junto al actor que lo interpreta, Gil Shepard, antes de que pase cualquier cosa.

Cecilia esconde a Baxter,  y encuentra a Shepard. Shepard se encuentra con Baxter, y, para hacer que Baxter regrese a la pantalla, y él pueda tener la carrera de artista que tanto desea, Shepard le presenta a Cecilia la opción de quedarse con él, o con el Baxter de fantasía. Cecilia elige a Shepard, Baxter regresa a su película, pero antes de que Cecilia sepa, Shepard regresa a Hollywood. Aquí acaba la película. Me gustaría enfocarme en el final para hacer el análisis.

El análisis va a ser rápido. Me interesa pensar en la idea de que el cine como escapismo es insoportable, en el sentido de que en algún momento se puede terminar.

Las imágenes religiosas como elementos simbólicos en Metropolis (1927) de Fritz Lang

El simbolismo en el cine no es un tema de lo que se haya escrito muy poco. La obra maestra de ciencia ficción de Fritz Lang, Metropolis, no es una película que se haya ignorado en la práctica del análisis cinematográfico. La combinación de estas dos cosas, seguramente, también se ha realizado anteriormente. Esto, pues, es lo que me gustaría hacer en este ensayo. Sin embargo, mi intención es enfocarme en un tipo de símbolos en específico de la cinta. Estos son los símbolos religiosos.

Para esto primero quisiera definir brevemente al uso de los símbolos en el cine en general. A partir de esto, explicaré un poco sobre la forma en la que Metropolis utiliza símbolos para exponer ideas en concreto, y finalmente haré un análisis de algunas escenas de la cinta, que contienen símbolos religiosos, y trataré de explicar un poco lo que se intenta decir con el uso de estos. Al final, haré una pequeña conclusión de lo trabajado en el texto. Antes de cualquier otra cosa me gustaría hacer un pequeño recuento de la película en cuestión.

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Reservoir Dogs (1992), todos mienten, todo el tiempo

La cinta me que toca esta semana es la opera prima del maestro cinematográfico, Quentin Tarantino, Perros de Reserva (1992). En esta película se nos cuenta la historia de un atraco fallido a una joyería, y los ingeniosos criminales que intentan encontrar la razón del robo fallido. Resulta que uno de los señores es en realidad un agente policiaco encubierto, su verdadera identidad oculta de sus compañeros. Pero no la única persona que disfraza su identidad en la cinta. De hecho, a mi parecer, de eso se trata la película.

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Drive (2011), la película más cool de la historia

La película más famosa de Nicolas Winding Refn me tocó en un momento muy especial de mi formación cinematográfica. Hubo un momento en mi vida adolescente en el que decidí que iba a convertirme en alguien que sabe mucho de cine, por ahí del 2007 o 2008. Para el 2011, año en el que vi por primera vez la película que me concierne en esta ocasión, estaba yo ya bien en mi camino de convertirme en la persona que soy hoy en día. Similar a los treintañeros que vieron Pulp Fiction cuando estaban en la preparatoria a mediados de los noventa, Drive me cayó como una tonelada de ladrillos.

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Slacker (1991): Juan Apagado pasa mucho tiempo paseando por la ciudad.

Richard Linklater es el director que me gustaría ser, si es que quisiera ser director. Hay algo que me fascina de su trabajo. Ahora, tengo que admitir que no he visto toda su obra, el hombre es muy prolífico, pues. Sin embargo, lo que he visto de él, me han fascinado. Una de las razones por las que respeto tanto sus películas es que sus mejores piezas son muy complejas, pero parecen bastante sencillas. En su sencillez se encuentra su complejidad, esa es una buena manera de describir su primer largometraje como tal, Slacker (1991). Sigue leyendo

Boyhood (2014): La cinta que debería de definir a nuestra generación

Si tienen la oportunidad de ver Boyhood (2014), de Richard Linklater, en cine, deberían de tomarse la oportunidad de ir a verla. Incluso si no es en el cine, sería un pecado, en términos de cinéfilo, el no ver la cinta. Por si no se nota, ésta es mi película favorita de 2014.

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Mistaken for Strangers (2013): Hacer un documental de una banda, en el que el enfoque no sea la banda.

No me gusta The National.

Por esto, uno pensaría que no me iba a gustar Mistaken for Strangers (2013), el no tan nuevo documental, que retrata el tiempo que Tom Berninger, hermano del vocalista Matt Berninger, viajó como ayudante de la banda en su tour del 2010. Si uno pensara esto, uno estaría muy equivocado. Sigue leyendo