Las imágenes religiosas como elementos simbólicos en Metropolis (1927) de Fritz Lang

El simbolismo en el cine no es un tema de lo que se haya escrito muy poco. La obra maestra de ciencia ficción de Fritz Lang, Metropolis, no es una película que se haya ignorado en la práctica del análisis cinematográfico. La combinación de estas dos cosas, seguramente, también se ha realizado anteriormente. Esto, pues, es lo que me gustaría hacer en este ensayo. Sin embargo, mi intención es enfocarme en un tipo de símbolos en específico de la cinta. Estos son los símbolos religiosos.

Para esto primero quisiera definir brevemente al uso de los símbolos en el cine en general. A partir de esto, explicaré un poco sobre la forma en la que Metropolis utiliza símbolos para exponer ideas en concreto, y finalmente haré un análisis de algunas escenas de la cinta, que contienen símbolos religiosos, y trataré de explicar un poco lo que se intenta decir con el uso de estos. Al final, haré una pequeña conclusión de lo trabajado en el texto. Antes de cualquier otra cosa me gustaría hacer un pequeño recuento de la película en cuestión.

Metropolis es una película de ciencia ficción realizada en 1927, realizada dentro del contexto del Expresionismo Alemán, un movimiento artístico propio de las vanguardias que tuvieron su auge en la época entre guerras en varios países de Europa central, sobre todo Francia, Italia, España, y la misma Alemania. Las vanguardias han sido definidas como corrientes con una fuerte intención política, en el sentido de que criticaban, denunciaban y trataban de demostrar las fallas de los distintos sistemas a los que pertenecían los artistas. Las vanguardias también se pueden definir como revolucionarias por su experimentación con la forma, y la manera en la que esto transformó al arte en general, pero para este ensayo, eso es menos importantes.

Es importante tener en cuenta el contexto para hablar de las vanguardias, también para hablar del Expresionismo Alemán, en específico para hablar de Metropolis. Las vanguardias en general surgieron en una época de crisis socio-económica, debido al fin de la Gran Guerra; en un contexto posterior a la Revolución Industrial, en el que las divisiones de clases ya estaban bien marcadas.

Muchos de los artistas de los diferentes corrientes tenían corrientes anti-capitalistas, más bien Marxistas, y esto puede fácilmente verse en algunas de sus obras. Esto es fácilmente identificable en las obras pertenecientes a la vanguardia que más tuvo popularidad en nuestro país, el Muralismo, que aunque no europeo, utilizó muchas de sus ideas para hacer critica al sistema, al mismo tiempo que ayudó a construir otro, pero ese no es el tema.

Una vez que se entiende esto, es mucho más sencillo entender lo que esta tratando de hacer Fritz Lang con Metropolis. La cinta de 1927 muestra un posible futuro, para ese tiempo, en el que la división de labores es tal que los trabajadores han sido confinados a vivir en una ciudad subterránea, y en la que deben de trabajar horas exageradas en trabajos extremadamente repetitivos, con el único propósito de proporcionar energía a la ciudad de la superficie, Metrópolis. Esta es la ciudad de los burgueses, en la cual el trabajo duro es prácticamente inexistente, en la cual los hijos de los dueños tienen todo el tiempo del mundo para realizar actividades recreativas.

Freder es el hijo del dueño de, aparentemente, toda la ciudad. El hijo del burgués carece completamente de la división entre clases hasta que un día una maestra, perteneciente a la ciudad subterránea, entra al club recreativo al que pertenecen los hijos de los ricos. Freder parece interesarse por esta mujer, Maria. La sigue hasta la ciudad subterránea, donde presencia una tragedia, cuando uno de las máquinas se sobrecalienta, y muere varios trabajadores. Freder, entonces, se da cuenta de la injusta vida de los obreros, por lo que decide hablar con su padre al respecto.

Pasan muchas más cosas, pero lo importante es que Freder cambia de vida con un trabajador, se reencuentra con Maria, que busca enseñarle a los trabajadores sobre teoría política y economía, en forma de lecciones de la biblia. Maria es raptada por Rotwang, un científico burgués, que construye un hombre-máquina, que en algún momento adquiere el aspecto de Maria. El doble de Maria actúa frente a los burgueses como objeto de deseo, convirtiéndolos en animales a su servicio, mientras que provoca una rabia violenta a los trabajadores, todo obedeciendo el plan de Rotwang de provocar una confrontación entre estos grupos.

Sin embargo, Freder y la verdadera Maria logran detener el conflicto antes de que pasen cosas demasiado serias, fuera de la destrucción de la ciudad obrera. La última escena de la película consiste de Freder estableciendo la paz al lograr que su padre y el líder de los obreros se den la mano, llevando a la práctica el mantra de la película, que insiste que la relación entre el cerebro y las manos debe de estar mediado por el corazón. Creo que es entendible la razón por la cual se le denomina a la película como un texto marxista.

La cinta funciona como eso, un ejercicio de imaginación, en la que se exageraron aspectos de la realidad, de esos tiempos, pues, para hacer una crítica, al mismo tiempo que proponer posibles soluciones a las problemáticas. Metropolis no es para nada sutil al hacer esto. Lang utilizó a los personajes, las acciones, y símbolos para hablar de teoría económica simplificada. A mi me interesa tratar uno de estos elementos, me imagino que saben cual. Antes de hablar directamente de esto, quisiera hablar del simbolismo en el cine, más en general.

Para hablar de simbolismo en cine me es necesario referirme a la semiótica, o semiología. Para crear simbolismo es necesario utilizar imágenes que provoquen significados en la mente de los espectadores. Pura semiótica del cine. Para esto, voy a utilizar el texto de Christian Metz Algunos aspectos de la semiología en el cine. En este texto, Metz habla de la diferencia entre la semiología del arte clásica, relativa a la literatura. El cine es un medio en el que las semas no se encuentran en el texto, es decir en las palabras, sino que se encuentra mucho más bien en las imágenes que se nos muestran (Metz, 1973). En teoría, los símbolos podrían crearse en el audio, o en el montaje entre estos dos elementos, pero no quisiera enfocarme en eso en este ensayo.

“Un símbolo aparece cuando una imagen está rodeada de asociaciones tanto conscientes como inconscientes” (Bakony, 1974). Este autor también habla de que el símbolo puede aparecer en el filme sin que el autor lo quiera, aunque en muchas ocasiones son colocadas ahí de manera intencional por los creadores; y que los símbolos tienen que, hasta cierto punto, ser universales en su connotación para poder ser considerados como símbolos (Bakony, 1974).

Los símbolos, para que puedan ser considerados como tal, tienen que tener cierta importancia dentro de la imagen. Debe de entenderse que una sema es tal cosa, sino se podría quedar dentro de la definición de ser una imagen, pues no todas las imágenes son símbolos. Para poner un breve ejemplo, la escena de la película polaca Cenizas y Diamantes (1959) dentro de la iglesia destruida, con la estatua de cristo de cabeza hacía abajo. En esa escena, tanto la estatua como los personajes que se encuentran hacía los lados funcionan como símbolos, mientras que puede ser que la piedra que se encuentra a los pies del protagonista del lado derecho no lo sea. Un elemento simbólico debe de ser muy claro como tal, sino no se le pondrá la suficiente atención, y si no lo identificamos como tal es como si no existiera.

Una vez que expuse un poco sobre el simbolismo en el cine, puedo enfocarme en la manera en la que Lang utiliza los símbolos en su película. “Metropolis de Fritz Lang es un miasma de imágenes dialécticas. Virtualmente cualquier dicotomía que pueda importarte puede encontrarse dentro del filme: ricos contra pobres, hombres contra dios, masculino contra femenino, naturaleza contra tecnología” (Wharton, 2003). Como cualquier texto marxista que se respete, Metropolis expone una división dialéctica en sociedad que muestra, aunque de alguna manera más básica que realista, pero eso no es tan importante. La división entre burguesía y proletariado está llevada al extremo, en el sentido de que ya no se trata sólo de una división en los roles de poder, entre el que domina y el que es dominado. Se transforma en un asunto del bien contra el mal.

Los símbolos más claros que se muestran en la cinta tienen que ver con lo religioso. La torre de control de la mega-ciudad lleva el nombre de La Nueva Torre de Babel. De igual manera, se puede hablar que de cada uno de los bandos, para referirme a la división de los grupos mostrados, hay símiles a dios y al diablo, uno en cada uno, respectivamente. Rotwang me parece como una muy evidente alusión a Satanás, mientras que Maria, que en el nombre se nota su función obedece a transmitir la palabra del señor. Aunque Freder es la más clara representación de un mesías en el texto, Maria también cumple la misma función.

En el libro del Apocalipsis, del nuevo testamento de la biblia se habla de la llegada de un falso profeta, que de cierta manera será responsable del fin del mundo. En Metropolis, como ya he explicado anteriormente, la historia funciona de la misma manera. El doble robótico de Maria es el falso profeta que tiene la capacidad de acabar con su mundo, al menos hasta que Freder y la verdadera Maria terminan con eso, y crean la paz entre las clases sociales.

Para ejemplificar un poco mejor este análisis quisiera hacer un par de comparaciones en imágenes de la película, que se pueden ver en el vídeo que se encuentra en la parte de arriba de esta entrada. En particular, quisiera referirme a la comparación entre la escena introductoria del hombre-máquina y la escena en la que Maria cuenta la leyenda de la torre de Babel.

Las imágenes son muy sencillas. De un lado tenemos a dos personajes que encuadran al robot sentado en un especie de trono, sin moverse. Atrás del hombre-máquina se encuentra el símbolo de la estrella invertida, que no estoy seguro que significado pudo haber tenido en 1927, pero en el presente es un pentagrama y se relaciona con un culto al diablo. Del otro lado, tenemos a una mujer atractiva, joven, con un atuendo sencillo y un chal sobre los hombros, clara alusión a la madre del señor, que se encuentra frente a un altar con velas, y detrás de esto hay tres grandes cruces de madera, arregladas al típico estilo expresionista alemán. Existe una clara relación dialéctica entre estas dos escenas, al menos en mi cabeza. De nuevo, el bien contra el mal.

La mayor parte de imágenes religiosas judeo-cristianas, y las más evidentes, se encuentran en la parte del Intermezzo de la película. La segunda de las tres secciones que conforman a sinfonía que es Metropolis funciona como la parte del establecimiento de los conflictos que llevarán a la resolución de la película. En esa parte Freder tiene una especie de sueño profético. En este sueño, es capaz de ver y horrorizarse de una presentación de su padre, al lado de Rotwang hace del doble robótico de Maria frente a una sala llena de burgueses. La escena está cargada de sexualidad. La no-Maria convierte su imagen a una nueva Meretriz de Babilonia.

Una escena muestra a Freder entrando a una iglesia, en la que un padre muestra un pasaje del buen libro que habla justamente de Babilonia la Grande, que predice lo que le va a pasar a esa sociedad. La ilustración de Babilonia luego es replicada en el festejo, incluyendo la bestia color escarlata, con siete cabezas y diez cuernos. Es un poco como si los villanos de la película tuvieran consciencia de ser villanos. El diablo se ve a sí mismo como el diablo, por lo cual debe de hacer las cosas que el diablo hace.

“No quisiera sugerir que Lang haya tenido la intención de que Metropolis fuera una alegoría religiosa; eso no es el punto para nada. Más bien, Lang entendió el poder de los símbolos, especialmente los símbolos relativos a cosas cercanas a los corazones de los espectadores, como la política, la economía… y la religión” (Wharton, 2003).

Bibliografía:

Un pensamiento en “Las imágenes religiosas como elementos simbólicos en Metropolis (1927) de Fritz Lang

  1. Se agradece mucho la introducción. Recuperas muy bien el asunto de las vanguardias (quizá faltó por ahí alguna referencia), pero mencionas que hablarás de los códigos en el cine ¿te referías a hablar de las vanguardias?
    Ve directo a los símbolos de los que quieres hablar, no es necesario anunciar tanto de lo que hablarás. Hablar de la semiótica en general a veces no es necesario. Si igual lo quieres incluir en el texto puedes colocar un subtítulo para seccionar el documento y colocar algún nombre atractivo.
    Buen texto, me parece que complementa y extiende el contenido que aparece en el video… 100

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s